Un siglo de José Luis López Vázquez

Antonio Mercero encerró a José Luis López Vázquez en una cabaña en 1972.

Hace cien años nació uno de los actores más prolíficos y populares del cine español, capaz de romper con sus personajes de dibujos animados y asombrar con su dramaturgia

Óscar Belátegui

Así como existe el “landismo”, el “lopezvazquismo” podría haber sido acuñado para definir el aluvión de películas que protagonizó este genial actor antes de que Carlos Saura le impidiera hacer muecas. Hace cien años, el 11 de marzo de 1922, nacía en Madrid José Luis López Vázquez, quien ya con su apellido anticipó los roles que le corresponderían. Nadie encarnó mejor que él al oficial gris con manguitos, los empleados serviciales, el español colérico, el vocero de Machico persiguiendo a los suecos.

el hijo de Quintanilla, “el de la serrería”, que se pasó todo el ‘plácido’ quejándose; el padrino búfalo abrazando a Chencho de “La gran familia”; el inquilino abrumado de “El pisito”; El pretendiente de Florinda Chico se transforma en torero y grita “¡mo-nu-men-to!” Cuando López Vázquez actuó en los primeros minutos de Peppermint Frappé de Saura en 1967, el público se echó a reír pensando que estaba viendo una comedia. En su libro A losactores, Manuel Gutiérrez Aragón recuerda que en Habla mudita insistía en cambiar “la apariencia de un enterrador o un viajero que vende artículos de tocador”.

Nunca rechazó un papel, nunca estudió interpretación ni pudo explicar su método. Solo en 1967 hizo doce películas, casi una al mes. En el mismo año pudo aparecer en “La colmena” y “El fascista, Doña Pura y el lío de la escultura”. Pedro Olea, que le regaló una de sus composiciones más alucinantes como buhonero epiléptico y asesino en “El Bosque del Lobo”, dice que su forma de preparar al personaje era encerrarse en una habitación en silencio, apoyando los codos en la texto. Leyó línea por línea y señaló. Terminó escribiendo notas que eran más largas que el propio guión.

José Luis López Vázquez.

Más tarde, en el plató, abrumó a los directores con ideas e improvisaciones. Fue “la Revolera”, el sobresalto inesperado y genial que culminaba las secuencias, como la definió Berlanga, que le consiguió su primer papel como dependiente de grandes almacenes en La pareja feliz (1951), y la quiso para su paje durante cuarenta años y once películas, hasta Todos en la cárcel. Como en El verdugo, donde el actor hace de sastre de iglesia y empieza a medir la cabeza del niño para ver si es normal. O en Atraco a las tres, donde insistía en puntuar su personaje servil de cajero de banco con el mítico “¡Fernando Galindo, un pretendiente, un esclavo, un amigo, un criado!”

miedo a no tener trabajo

José Luis López Vázquez era un niño solitario y melancólico, hijo de una costurera y un magistrado que la abandonó cuando apenas estaba en su sano juicio. Nunca soñó con convertirse en actor. Trabajando como mecanógrafo, encontró su oficio como dibujante y cartelista en los años 40 y 50, trabajo al que abandonó cuando hizo una sustitución y comenzó a recorrer España con las compañías de Alberto Closas y Conchita Montes.

Video.

La plataforma cinematográfica española FlixOlé celebra el centenario de José Luis López Vázquez con sus películas más emblemáticas.

Concha Velasco lo definió como “un hombre marcado por el miedo a no tener trabajo”. Se sabía que nunca invitaba a tomar un café. Como revela Alfredo Landa en sus memorias, en el trabajo lo llamaban “El Morito”. “Era fácil de entender porque siempre fue educado, pero tenía más caparazones que una tortuga”, dice el actor navarro. Paco Rabal aseguró que trabajó tanto porque tuvo que pagar una pensión a las tres mujeres que pasaron por su vida. Su mayor dolor, confesó, fue que nunca logró formar una familia estable.

López Vázquez supo eludir su personaje al atreverse a ser mujer en “Mi querida señorita” y hacernos entender su sufrimiento en lugar de reírnos de él. El protagonista de “La cabaña”, uno de los mejores actores del mundo según Chaplin, incluso tuvo carrera en Hollywood luego de que George Cukor lo dirigiera en “Viajes con mi tía”. Pero él no quería. Murió en 2009 a la edad de 87 años, ciego y casi sordo. En su capilla ardiente en el María Guerrero, donde debutó, una corona de flores decía: “¡Qué tontería!” Era la de sus hijos a la que siempre respondía con esa pluma.

Personajes teatrales dibujados por José Luis López Vázquez.

El caricaturista y diseñador López Vázquez

“Del escenario a la pantalla. Los diseños de José Luis López Vázquez’ es el título de la exposición organizada por Filmoteca Española, que muestra la faceta del actor como dibujante de teatro y cine. La exposición, inaugurada por la ministra Iceta este miércoles, permanecerá abierta hasta el 5 de junio en el Palacio del Marqués de Perales. López Vázquez realizó vestuario, carteles y escenografías en el Teatro Español Universitario (TEU), heredero de La Barraca de Lorca, y en el María Guerrero en tiempos de Luis Escobar, donde coincidió con Salvador Dalí en su puesta en escena de ‘Don Juan Tenorio’, 1949 Como funcionario organizador de actos públicos, diseñó pabellones para ferias, carteles para festivales de cine, portadas de libros e incluso tarjetas navideñas.

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